Delitos criminales contra el
arte
Museo
MNAC
El
día 4 de febrero fui a unas charlas en Barcelona sobre los delitos contra el
arte y el patrimonio. En la biblioteca del Museo Nacional de Arte de Cataluña.
La mesa la componían, el arqueólogo Joan
Carles Alay, el criminólogo de arte Marc Balcell y Llum Prados, que dirige la
unidad de Patrimonio artisticote de los Mossos d´Esquadra.
De
izquierda a derecha, moderador. Carles Alay, Marc Balcell y
Llum Prados
Llum Prados recordó que el patrimonio histórico forma parte de de nuestra identidad
y que el robo y salida del país de una pieza hace que perdamos un poco esa identidad.
Contó que tiene que trabajar velozmente, porque enseguida las obras abandonan
el país y que las prioridades es recuperarlas, porque no sirve de nada detener
a alguien si se deshace de las obras para no ser incriminados. Tiene bases con
las piezas sustraídas y esperan pacientemente a que un hijo o nieto que herede
una obra de arte expoliada la saque al mercado. Además hay que determinar la
implicación de los afectados, porque hay anticuarios a los que otro les puede
haber vendido las piezas y no sepan que son robadas.
Balcell,
ha habido casos que compraban y vendían entre ellos obras que habían adquirido
de robos para darle aires de legalidad. Recordó que hay lugares negros para la arqueología,
como el puerto franco de Ginebra, donde nos dijo, que el caso de Medici se
acumulaba las piezas robadas.
Joan
Carles Alay, dijo que no solo se ha
robado en la tumba de los faraones, en Cataluña, las ruinas de Ampurias ha tenido
también su historia. Sus piedras acabaron en Rosas o Perpiñán y en el siglo XIX, se fueron a buscar allí,
las antigüedades para venderlas a los nuevos interesados del mundo del arte.
Era una pedrera increíble. De hecho el mosaico de Ifegenia que se encuentra en
el museo arqueológico, lo habían excavado vecinos para venderlo, pero pedían
tanto que no encontraban comprador.
Obra de Zurbaran
En
España hasta 1911, no hubo una ley de excavaciones, que hiciera necesaria una
autorización administrativa para realizarlas. En los años 70 y 80 fueron
brutales, el detector de metales hizo mucho daño. La extensión de robo del
patrimonio es tal que ha dado lugar a oficios: En Italia hay el tombaroli, que
se dedica a vaciar tumbas; en Sudamérica los huaqueros, de huacas, piezas antiguas;
en México esteleros, que cortan estelas mayas para llevárselas.
En
España será el 1985 cuando se tipifica el delito en el Código Penal.
Estuve conversando con Marc Balcell, criminólogo de
arte, le comente que era artista Extremeño y rápidamente me soltó, que en
Extremadura es una de las partes de España donde habían más crímenes de arte y
arqueológico. Le pregunté tanto a él, como a Llum, “de que manera estaba tipificado los crímenes de arte”; Me
dijeron los dos, que dependía de las causas, como, daños materiales, daño
físico y blanqueo de dinero ect. No ha habido conciencia de la importancia del
problema: INTERPOL dice que el tráfico de cuadros y patrimonio arqueológico es
la tercera industria criminal tras las drogas y las armas y podrían suponer
6.000 millones de dólares anuales, implicando muchas veces crimen organizado y
generando perdidas patrimoniales incalculables. El Museo Sewart Gadner de
Boston se robo en el 1990 la única marina de Rembradt y aun no se ha recuperado
No hay comentarios:
Publicar un comentario